Gloria, a tu fuerza La conciencia no abandonó la casa de inmediato. Descalza, atravesó los pasillos del tiempo. Confundió los nombres de las flores, extravió las horas, dejó entreabiertas las puertas de la memoria. Las palabras, antes dóciles, Comenzaron a mirarlo desde lejos. Y él, a ratos, volvía entero. Hombre Adulto Habitable: una claridad breve en la mirada, como quien regresa mojado de un lugar muy lejano. Luego, el tiempo doblándose sobre sí mismo hasta dejarlo otra vez al comienzo de la vida. Las manos pequeñas sobre los carritos. La ri...
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