Llevo un reloj adentro que nunca deja de girar.
Péndulo errático en busca de su centro,
niebla enredada en los árboles,
pensamientos anidados en el caos.
Las olas de mi mente golpean la orilla de mi calma,
Sin descanso.
Marea que no retrocede…
Y en el borde de la desesperación,
mis pensamientos son lava
que no sabe si quedarse o si fluir.
Mi mente dibuja caminos que no llevan a ninguna parte.
Ansiedad: bola de nieve que me aleja del ahora.
Y, como un reloj invertido, todo fluye hacia arriba, desafiando el peso del tiempo.
Revolotean mis ideas sin descanso,
pájaros atrapados en un invernadero,
buscando salida
en el cristal invisible de mi psique.
Descansa, mente,
descansa…
A veces es suficiente ser un hilo suelto que no busca tejerse,
una pausa de no ser,
un despropósito.
El simple espacio entre dos latinos,
breve: donde todo se contiene.

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